¿Por qué no llenar el mar de molinos en lugar de nuestros montes?
Hay una energía renovable disponible noche y día. Es
invisible. Y se encuentra en el mar. Se trata, como ya se anticipa en el título
del artículo, de la energía eólica marina. Esta energía verde es una de las que
han registrado un mayor crecimiento en los últimos años. La última demostración
es la subasta de derechos sobre aguas costeras que ha llevado a cabo el estado
de California en EE. UU. Se calcula que el área, que cubre 135 000 hectáreas,
podría abastecer de energía a un millón y medio de hogares. Gran parte de esta
extensión son aguas profundas que requerirán nuevos enfoques como la eólica
marina flotante.
Qué es la
energía eólica marina
Antes de nada, una definición básica: la energía
eólica marina es la utilización de aerogeneradores en aguas costeras que pueden
instalarse fijados al fondo o sobre estructuras flotantes. Lo más habitual es
el uso de modelos de palas y eje horizontal, es decir, la versión moderna de
los molinos holandeses o manchegos tradicionales.
Este tipo de energía podría superar a la eólica
terrestre allá por 2030 de acuerdo con estimaciones del IDAE. Con un aumento
del 48,5 % en la última década, la velocidad de implantación de la energía
eólica marina y su contribución a las energías renovables han sido muy
llamativas. Sin embargo, se trata de un tipo de energía relativamente joven. La
eólica marina tiene apenas treinta años, ya que el primer parque de estas
características se instaló en 1991, concretamente en Vindeby, Dinamarca. Hoy
casi la mitad de la potencia instalada en el mundo se encuentra en China.
Principales
ventajas de la eólica marina
Existen diversas explicaciones para esta cálida
acogida. La eólica marina reúne muchas de las ventajas de las energías
renovables en general, tales como la sostenibilidad o la reducción en el uso de
combustibles fósiles, y también de su hermana eólica terrestre en particular, tal
como es su gran capacidad de conversión de energía, que oscila entre el 20 % y
el 40 %. Sin embargo, también ofrece algunas ventajas específicas:
• Los
vientos marinos suelen ser más intensos que los terrestres. En el caso de la
energía eólica, pequeños aumentos en la velocidad se traducen en un mayor
rendimiento energético.
• Los
vientos marinos son más uniformes y continuados, lo que permite un suministro
de energía más estable.
• La
instalación de parques eólicos marinos generan un reducido impacto visual.
• Por
regla general, las zonas más pobladas suelen estar en la costa, lo que abre la
posibilidad de generar energía allá donde más se necesita.
Por supuesto, esta energía no está exenta de retos,
tales como instalar las turbinas en un medio más hostil como es el mar, muchas
veces sobre grandes profundidades. Pero, tal como veremos en el próximo punto,
aun esas barreras se están superado gracias a los últimos avances tecnológicos.
Tipos
Por joven que sea esta energía renovable, en las
tres últimas décadas se han probado multitud de enfoques. Esto incluye el tipo
de turbina, pero sobre todo la manera de fijar la estructura al suelo marino.
Existen dos grandes categorías:
EÓLICA MARINA
FIJA
Hasta hace poco años, los aerogeneradores marinos se
instalaban siempre con una base fijada al lecho marino, en profundidades de
hasta sesenta metros. Esto requería diversos tipos de cimentación que se
resumen de la siguiente manera:
• De
gravedad. Similares a su contraparte terrestre, estos aerogeneradores se
instalan sin necesidad de hacer perforaciones especiales. Basta con el lastre y
el peso de la estructura. Normalmente se usan en aguas poco profundas, de entre
10 y 20 metros.
• Monopilote.
Se trata del diseño más común en la eólica marina fija y se basa en una
estructura tubular fijada al fondo por medio de perforación. Suele utilizarse a
profundidades de hasta 25 metros.
• Trípode
y tripile. Suele utilizarse para turbinas pesadas y se basa en una columna
central apoyada por tres mangas y refuerzos diagonales para garantizar la
rigidez del conjunto. En el caso del modelo tripile se añade una pieza de
transición por encima de la superficie. En ambos casos se alcanzan profundidades
de hasta 50 metros.
• Jacket
o celosía. Recurre a la cimentación por gravedad, pero utilizando tres o cuatro
patas principales que están unidas por piezas diagonales formando una celosía.
Este sistema permite instalaciones a más de 50 metros de profundidad, lo que
roza el límite de las instalaciones fijas actuales.
EÓLICA MARINA
FLOTANTE
Si bien la energía eólica marina ofrece una gran
eficiencia, gran parte de las aguas costeras del planeta se encuentran a
profundidades mayores de las aconsejables para una cimentación fija. Para que
nos hagamos una idea, la instalación más profunda en la actualidad es una de
tipo jacket en aguas escocesas que alcanza los 59 metros. ¿Cómo superar este
límite?
Desde el año 2007 se han ido instalando algunos
prototipos de aerogeneradores marinos flotantes que permiten operar a
profundidades mucho mayores. Tienes un artículo con una explicación más
detallada aquí, tanto de su tipología como de sus ventajas, pero por el momento
se han planteado las siguientes modalidades principales:
• Boya
spar. Fundamentalmente, se trata de una boya flotante con un lastre en la parte
inferior. La estructura se mantiene anclada al fondo por medio de líneas de
catenaria o tensionadas.
• Plataforma
semisumergible o barcaza. Este enfoque se basa en un flotador horizontal
anclado al fondo con cables tensionados.
• TLP
(Tensión Leg Platform). Como su propio nombre indica, este modelo utiliza
varias patas de acero tensionadas que se conectan a una base sumergida. Algunos
cálculos estiman que esto aerogeneradores marinos podrían alcanzar los 200
metros de profundidad.
La eólica marina no es la única energía renovable
que se puede obtener de los mares. Si quieres conocer otras alternativas, te
recomendamos la lectura de este artículo sobre la energía undimotriz y
mareomotriz o bien este otro sobre la energía azul o de diferencial salino que
aprovecha la convergencia de agua dulce y salada.
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