El mejor algarrobo de España está en Chiva, mide 6,95 metros de perímetro y tiene cerca de 500 años
El mejor algarrobo de España está en la Comunitat
Valenciana. Y es que el ejemplar 'Balsa Viñedo', plantado en el término
municipal de Chiva, se ha alzado con el primer premio del II Concurso Nacional
organizado por Empresas Innovadores de la Garrofa (EiG).
El árbol, que sucede en el trono a 'Els abanils',
ubicado en la localidad castellonense de Càlig, tiene unas medidas
espectaculares, con casi siete metros de perímetro medidos a una altura de 1,30
desde su base y una edad estimada de 500 años.
La Plataforma para el Estudio y la Conservación de
la Sierra de Chiva presentó al certamen, con el consentimiento de sus
propietarios, dos garroferas. Ambas llegaron a la final: una lo hizo siendo la
ganadora; mientras que la otra, ubicada en la partida de 'Las Vueltas', lo hizo
quedando en tercera posición.
Sin embargo, en la filosofía del organismo no cabe
entrar a valorar que haya árboles mejores que otros. Así lo asegura su
presidente, Vicente Serena: "No nos lo tomamos como una competición, sino
como un reconocimiento global a todos los árboles viejos y, en particular, a
las escasas garroferas multicentenarias que quedan en España".
Y es que la asociación tiene censados más de 250
algarrobos monumentales, que forman parte del catálogo de Árboles Monumentales
de Interés Local y que están amparados por la Ley de Árboles Monumentales.
Precisamente, una de sus máximas es el
agradecimiento a los propietarios de estos monumentos vivos, que son quienes
hacen posible que lleguen hasta nuestros días. "Y es a ellos a quienes les
debemos el disfrute de este patrimonio de incalculable valor", asegura.
Por ello, "nos hemos marcado como objetivo,
además de la conservación, el beneficio de sus dueños", explica. "Ya
conseguimos que la administración local se haga cargo del mantenimiento del
árbol y su entorno más cercano, siempre que los propietarios quieran",
argumenta Vicente. Pero esta medida es "insuficiente" a sus ojos y
continúan buscando fórmulas, como los descuentos fiscales, que favorezcan que
"tener un árbol monumental sea un activo para sus titulares".
El cultivo de la algarroba es uno de los más
asentados en Chiva, localidad conocido como "el país de las
garroferas". De hecho, los campos del municipio están llenos de algarrobos
y la recogida de la algarroba forma parte del sustento anual de muchos
agricultores de la zona, que en agosto y septiembre dedican jornadas de sol a
sol para su recogida.
No obstante, Serena alerta de que cada vez hay menos
garroferales en España: "Es un paisaje que va en declive por la expansión
del regadío, la competencia de otros cultivos o los cambios de usos del suelo".
Aunque todavía detecta una amenaza mayor, la de las
megaplantas fotovoltaicas: "Se van a llevar por delante muchos de estos
algarrobos que tenemos en la Comunitat Valenciana", advierte, al tiempo
que anima a la Administración a proteger un paisaje "auténtico".
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